viernes, 18 de julio de 2014

El libro que me recuerda a ti...

Como olvidar que aquella vez eras tú quien estaba sentado aquí,
mientras te observaba desde la ventana de mi cuarto
resguardada por una cortina entreabierta y una luz apagada.

Como olvidar que fue en esta desgastada banca en la que para probar tú amor por mí
permaneciste sentado toda la noche leyendo mí libro favorito
enfrentando a una inesperada lluvia y un gélido viento.

Como olvidar que esa noche me autoproclame ser el origen de esa lluvia
al identificarla con mi estúpida inseguridad e hice mío el viento
relacionándolo con mi frustración por no encontrar en mí, fuerzas para retenerte.

Como olvidar que nuevamente sentía celos de un libro,
pues quería ser yo a la quien tu mirases fijamente para sentir nuevamente la necesidad de quedar desnuda frente a ti.

Como olvidar que quería ser yo la que sienta esa firmeza con la que tus manos sostienen el libro
para evitar que se caiga y sobre todo evitar que lo alejen de ti.

Como olvidar que moría por ser yo la que reciba una caricia llena de esa ternura
que se reflejaba en la forma que pasabas las hojas.

Como olvidar que la mayoría de veces que me descubrí embelesada y excitada
era cuando en silencio y a escondidas, te veía leer.

Como olvidar que ya no te tengo,  que ya no podre remplazar a mí antojo
a alguno de tus libros para ser la dueña absoluta de tu mirada.

Como olvidar que sentada aquí me di cuenta que al perderte
me convertí en un libro inconcluso al cual tus ojos ya no rendirán devoción.

Como olvidar que ahora solo me queda ver de lejos
como tu mirada la convierte a ella, en el único libro que quieres leer.


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